La tarde se deshoja sobre los cristales muertos... con sus besos
Una nota sorda, mientras, se dibuja en la aurora de su sombra
Mis dedos pintan con aliento fresco el secreto
de un verso paseado sobre la línea vacía de su sonrisa;
Donde los muertos celebran la ausencia y
sucumben los soles de mi melancolía, torcida en la brisa.
Aturdidos mis fantasmas huyen por la gota suicida de su voz, masticando el hambre de mi sangre.
Como fieras altaneras sonríen las mariposas
traficando promesas, hacia donde nace el erotismo desnudo en sus pies eternos.
Batallando los mares se sumergen mis parpados disgregados en las olas que traen sus pasos.
Las nubes flamean como sabanas celestes, abrigando estos insomnios flacos de caricias tenues que gritan la paz de sus ojos.
Despertare dormido con un puñado de rayos floridos, en el brillante fulgor de aquella boca ausente.
Estallan mis versos mudos en el espacio fugado, mientras las pupilas siembran nostalgia en mi noche amodorrada, supurando los amaneceres sin espanto.
